Hoy presentamos: La Fiesta de Cumpleaños y el Novio Falso.

Dentro del convertible, los labios de Renata aún temblaban tras el apasionado beso. En la visión privada de Damián, la pantalla azul del Sistema estalló en resplandores dorados:

[Notificación del Sistema: ¡Objetivo Renata Soler alcanzado!]

[Puntos de Afinidad: 100 / 100]

[¡Conquista Inversa Completada! Renata Soler se ha convertido en tu leal aliada incondicional]

[Recompensa de Primera Victoria: Libro de Habilidades Especiales Desbloqueado]

Damián sonrió satisfecho. Había asegurado la lealtad absoluta de su primera aliada. Sin embargo, antes de que pudiera encender el motor, una voz chillona rompió la intimidad de la noche.

"¡ Oye Sinvergüenza!", gritó Isabella Ferrer, necesito que me hagas un favor.

Damián bajó la ventanilla, mirando a la heredera de los Ferrer con diversión. "Oye, ¿otra vez tú? ¿Así es como pides favores?".

Renata se asomó a la defensiva desde el asiento del copiloto. "¿Por qué Damián tendría que ayudarte? ¿Quién te crees que eres?".

Isabella apretó los dientes, sintiendo una punzada de molestia al ver a Renata al lado de Damián.

[Afinidad de Isabella Ferrer: -10 | Afinidad Actual: -25]

"No hablen más", interrumpió Isabella impaciente. "Necesito que me hagas un favor. Mañana es mi fiesta de cumpleaños y estará llena de pretendientes ricos y molestos a los que no soporto. Quiero que finjas ser mi novio para espantarlos a todos de una vez".

"¿Qué? ¡Damián es mío! ¿Cómo va a ser tu novio?", protestó Renata levantándose del asiento.

"Tranquila, solo quiero que finja", aclaró Isabella.

Damián la miró con ironía. "¿Y por qué un 'canalla' como yo te ayudaría? Me acabas de interrumpir".

"Puedo darte mucho dinero por el favor", ofreció Isabella con suficiencia.

Damián soltó una carcajada seca. "Lo que menos me falta en esta vida es dinero". Además, pensó Damián mirando la pantalla del Sistema, esta chica viene de una familia aristocrática. Con ella, el dinero no servirá para subir su afinidad a 100. Necesito otro enfoque.

Damián sacó su teléfono, digitó su número y se lo mostró. "Toma mi contacto. Mándame la dirección de la fiesta mañana".

Isabella anotó el número a toda prisa, mirándolo con despecho. "¡De verdad eres un insoportable!".

"Vamos, Renata", dijo Damián encendiendo el motor y alejándose a toda velocidad, dejando a la heredera de los Ferrer echando chispas en la acera.

 

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Noche siguiente. El Gran Salón de Eventos de la Mansión Ferrer resplandecía con luces cálidas, globos dorados y la creme de la creme de la alta sociedad. Era la majestuosa fiesta de cumpleaños de Isabella.

En el centro del salón, Sebastián, un arrogante joven de una adinerada dinastía empresarial, avanzó a pasos firmes vistiendo un impecable traje blanco y sosteniendo un colosal ramo de rosas rojas importadas.

"¡Atención a todos!", exclamó Sebastián con voz engolada. "Les pido ser testigos hoy. Voy a confesar mi amor por la mujer más hermosa de la ciudad. ¡Isabella, me gustas! ¿Quieres ser mi novia?".

Los invitados comenzaron a aplaudir con entusiasmo: "¡Vaya, qué romántico!", "¡Hacen la pareja perfecta!".

Isabella, luciendo un espectacular vestido negro de tirantes con lentejuelas, lo miró con absoluta frialdad.

"Perdón, Sebastián", respondió ella tajantemente. "Ya tengo novio".

El salón quedó en conmoción. Sebastián bajó el ramo, con el rostro desencajado. "¡¿Qué dices?! ¡Isabella, no me mientas! Siempre has estado soltera. ¿Inventaste esto solo para rechazarme? Si tienes novio, ¿dónde está? ¡Es tu cumpleaños y debería estar aquí!".

En ese preciso instante, la puerta principal del salón se abrió.

Un joven caminó serenamente hacia el centro de la fiesta. Sin embargo, para sorpresa de todos los aristócratas presentes, el recién llegado no vestía traje de etiqueta... ¡llevaba puesta una chaleco amarillo brillante de repartidor de comida a domicilio sobre su ropa! Era Damián.

 

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Las risas burlonas no tardaron en estallar entre los invitados.

"Oigan, ¿quién pidió comida a domicilio?", se burló una de las jóvenes. "¡Hey, repartidor! ¡Te equivocaste de evento!".

Damián ignoró los murmullos, caminó directamente hacia Isabella y la tomó suavemente por la cintura. "Perdóname, mi amor. Llegué un poco tarde".

Sebastián sintió que la sangre le hervía en las venas. "¡Saca tu mano de encima! ¡¿De verdad este muerto de hambre es tu novio, Isabella?! ¡Es un simple repartidor de clase baja! ¡No tiene derecho ni a pisar este suelo!".

"Él es mi novio", afirmó Isabella sosteniéndole la mirada.

Sebastián sacó su billetera con desesperación. "¡Oye, repartidor! Sé que estás actuando. ¿cuánto te pagó Isabella por este teatro? ¡Te doy el doble! ¡Te doy tres veces más! ¡Toma diez veces su valor y lárgate de aquí!".

Damián miró a Isabella al oído y le susurró con astucia: "Ya hice lo que pude, pero estos tipo no me creen. Si quieres que la mentira sea creíble... vas a tener que besarme".

Isabella abrió los ojos de par en par. "¡Maldito, lo haces a propósito!", musitó indignada. Sin embargo, al ver a Sebastián acercarse agresivamente, Isabella cerró los ojos, se inclinó y le plantó un tierno beso a Damián en la mejilla frente a todos los presentes.

¡BEEP!

Una notificación del Sistema parpadeó en la visión de Damián:

[Notificación del Sistema: Reacción de Isabella Ferrer]

[Puntos de Afinidad: +35 | Afinidad Actual: +10]

Damián sonrió satisfecho. Como era de esperarse, con una chica de estatus como ella, hay que salir del guion para ganarse su corazón.

Sebastián estalló en furia descontrolada, tirando el ramo de rosas al piso. "¡Maldito infeliz! ¡Si vuelves a tocar a Isabella te voy a destruir! ¿Acaso no te has visto en un espejo? ¡Un muerto de hambre como tú no puede darle la vida que ella merece! ¡Una sola cena con ella cuesta lo que tú ganas en medio año!".

Damián se reajustó el chaleco amarillo con total serenidad. "¿Ah sí? ¿Tienes mucho dinero?".

Sebastián sonrió con crueldad y chasqueó los dedos en dirección a sus sirvientes.

"Hoy es el cumpleaños de Isabella", sentenció Sebastián con una mirada llena de veneno. "Y con el regalo que le tengo preparado... ¡te haré sentir la abismal brecha que separa a la alta sociedad de la basura de clase baja como tú!".

Sebastián está a punto de presentar un regalo multimillonario para aplastar públicamente a Damián. Lo que no sabe es que Damián tiene el poder financiero para comprar la mansión entera. ¿Con qué regalo sorpresa contraatacará Damián para dejar en ridículo a toda la alta sociedad?

 

¡La humillación definitiva estalla en el Episodio 18!