Hoy presentamos: El Encuentro de las Cuatro Reinas.
Mientras la multitud se dispersaba murmullando en el salón principal de la Mansión Ferrer, el escándalo entre las hermanas continuaba en su punto más crítico. Lunita e Isabella se jaloneaban de los brazos de Damián, reclamando cada una sus derechos afectivos sobre el misterioso joven.
A pocos metros de la entrada, Bruno —vistiendo un ostentoso traje rosa pastel con camisa floral— y su novia Valeria observaban la escena con los ojos abiertos de par en par.
"¿Qué está pasando aquí?", le preguntó Bruno a una de las invitadas que salía apresurada. "¿Por qué se van todos?".
"¡Es un caos total!", respondió la joven con una risa nerviosa. "Hay dos bellezas de la alta sociedad peleándose brutalmente por un simple repartidor de comida. ¡Esa fiesta ya se arruinó!".
Bruno y Valeria se acercaron disimuladamente a la puerta y vieron a Damián en el centro del huracán.
"¡Damián!", ahogó Valeria un grito. "¿Cómo es posible que esté con la señorita Isabella Ferrer?".
Bruno entornó los ojos, hilvanando una teoría en su mente llena de envidia. "¡Ya entiendo de dónde saca tanto dinero este muerto de hambre! No es que sea rico... ¡es que se convirtió en el mantenido de la señorita Ferrer! Isabella es la heredera del magnate más adinerado de la provincia. ¡Damián está usando la fortuna de los Ferrer para presumir y mantener a otras mujeres!".
Valeria apretó los dientes, sintiendo rabia de ver a Damián rodeado de las mujeres más codiciadas. "¡Hay que denunciarlo! ¡Es un estafador!".
"Tranquila, cariño", sonrió Bruno con astucia diabólica. "En un par de días, el patriarca de la familia Ferrer organizará la Gran Exhibición de Autos de Lujo de la ciudad. Damián seguro irá a gastar el dinero de Isabella allí. En cuanto aparezca, lo desenmascararemos frente al señor Ferrer para que sus guardaespaldas lo muelan a palos y lo manden a la cárcel".

Mientras tanto, en medio de la discusión entre Isabella y Lunita, el teléfono de Damián comenzó a sonar. Era una llamada de Renata.
"Damián, ¿estás libre mañana?", preguntó Renata con voz dulce al otro lado de la línea. "Me invitaron a la exhibición privada de superdeportivos de lujo. ¿Puedes acompañarme? Quiero elegir uno nuevo".
Damián sonrió para sus adentros. [Una exhibición de autos... Perfecta oportunidad para activar el multiplicador x100 del Sistema y multiplicar mi capital].
"Cuenta conmigo", respondió Damián. "Mañana iremos".
Apenas colgó con Renata, entro una segunda llamada. Esta vez era la empresaria Camila Cruz.
"Damián", dijo Camila con tono profesional pero coqueto. "La empresa ha tenido ganancias récord. Quiero renovar la flotilla de autos ejecutivos en la gran feria automotriz de mañana. ¿Tienes tiempo de acompañarme para aconsejarme?".
"Ahí estaré", confirmó Damián.
Mirando a las dos hermanas que aún discutían agriamente sobre quién había besado primero a quién, Damián dio un paso atrás, ajustándose los puños de su saco.
"Bueno, chicas... resuelvan sus asuntos. Yo me voy. Adiós", dijo Damián con total desinterés, saliendo del lugar a paso firme mientras las hermanas le gritaban que regresara.
Al día siguiente. El imponente concesionario de autos de lujo BMW resplandecía bajo la luz del sol. Superdeportivos valorados en millones de dólares exhibían sus carrocerías impecables sobre pisos de mármol pulido.
Damián llegó vistiendo un impecable traje negro de tres piezas que resaltaba su estampa magnánima. A la entrada lo esperaba Renata, luciendo un deslumbrante vestido corto negro con un deslumbrante collar de zafiro.
"Damián, ¿entramos?", preguntó Renata abrazando su brazo.
"Esperemos a alguien más", contestó él.
Segundos después, un automóvil de alta gama se detuvo y de él bajó Camila Cruz, majestuosa con un top asimétrico negro y pantalones blancos de alta costura. Renata frunció el ceño al verla. ¿Por qué está esta mujer aquí?, pensó con celos.
Los tres ingresaron al salón principal. Sin embargo, el destino preparaba una colisión masiva.
En el ala izquierda, Lunita caminaba transmitiendo en vivo para sus miles de seguidores en internet con un aro de luz y un selfie stick. En el ala derecha, Isabella Ferrer, luciendo un elegante vestido de gala negro, revisaba las carpetas ejecutivas del evento, siendo ella la organizadora oficial por parte de la Familia Ferrer.
Damián se detuvo en seco al ver el panorama.
[Notificación del Sistema: Presencia de Múltiples Objetivos en la misma área]
[Puntos de Afinidad de Isabella Ferrer: -5 | Puntos Actuales: 55]
"Se acabó... lo que temía ha pasado", murmuró Damián para sí mismo con una sonrisa amarga. "Las cuatro están en el mismo lugar".
Antes de que Damián pudiera maniobrar, una risa estridente rompió el ambiente. Bruno y Valeria avanzaron a pasos agigantados hacia el grupo, atrayendo la atención de todos los presentes.
"¡Damián! ¡De verdad te atreves a venir aquí!", gritó Bruno con regocijo.
Camila Cruz dio un paso al frente con severidad. "Bruno, ¿qué quieres ahora?".
"¡Hermana Camila, abre los ojos!", exclamó Bruno señalando a Damián. "Escuché que este inútil te está sacando dinero, pero la verdad es mucho peor. ¡Él es el mantenido de la señorita Isabella Ferrer! ¡Usa la tarjeta de crédito de la familia Ferrer para pagarle lujos a otras mujeres!".
Valeria se unió al ataque con veneno en la voz: "¡Exactamente! ¡Damián es un simple gigolo que vive de engañar a las mujeres!".

Lunita, que estaba transmitiendo cerca, corrió hacia el grupo al escuchar el alboroto. Isabella Ferrer también se acercó con el rostro serio.
"¡Señorita Ferrer! ¡Qué bueno que llega!", celebró Bruno, alzando la voz para que todos lo escucharan. "¡Atrapamos a su mantenido en el acto! Este sujeto se gasta la plata de su familia invitando a estas mujeres a comprar autos de lujo. ¡Debería mandar a sus guardaespaldas a destruirlo!".
Renata apretó los puños. "¡Cállate! Yo soy la primera mujer a la que Damián mantiene con su propio dinero!".
"¡Damián es mío!", protestó Lunita frente a las cámaras de su transmisión.
Bruno soltó una carcajada burlona, mirando a Isabella. "Señorita Ferrer, ¿ya lo vio? Este infeliz la está engañando con tres mujeres al mismo tiempo. Con el estatus de su familia, ¡él no merece ni ser su perro!".
El concesionario entero quedó en absoluto silencio. Todos los ojos se posaron en la poderosa heredera de los Ferrer, esperando que ordenara la ejecución financiera de Damián.
Isabella miró a Bruno, luego a Valeria, y finalmente cruzó los brazos, proyectando una mirada helada llena de absoluto desprecio.
"¿Están ustedes completamente locos?", sentenció Isabella con voz firme que resonó en todo el recinto. "Damián no es mi mantenido... ¡él es mi novio!".

¡Isabella ha respaldado a Damián en público confirmando su noviazgo! ¿Cómo reaccionarán Camila, Renata y Lunita al escuchar esta declaración en pleno concesionario de lujo? Y cuando Damián decida comprar todo el lote de superdeportivos en efectivo, ¿cuántos miles de millones ganará con el Sistema?
¡La compra masiva y el colapso de los envidiosos llegan en el Episodio 20!



