"¡Pago aprobado! Total: Cincuenta millones de dólares".
La voz sintética del sistema bancario retumbó en las bocinas del salón de subastas, congelando el tiempo en el lugar. Bruno se quedó paralizado, desorbitado y temblando de rabia, mientras Valeria se levantó de su asiento como impulsada por un resorte, con el rostro desencajado por la envidia.
"¡¿Cómo es posible?! ¡Damián, tú eras mi perrito faldero!", gritó Valeria, perdiendo toda la cordura y la clase frente a la alta sociedad. "¡Eras un miserable repartidor de comida que no tenía ni para comer! ¡¿De dónde demonios sacaste cincuenta millones de dólares?!".
Damián ni siquiera se molestó en mirarla. Ignorando los gritos de su exnovia, tomó el estuche del "Corazón del Océano", sacó la majestuosa gema azul montada en platino y se acercó a Renata.
"Ven, yo te lo pongo", dijo Damián con una voz suave pero imponente.
Con delicadeza, abrochó el collar alrededor del esbelto cuello de la joven. El enorme diamante azul brilló con intensidad contra la piel de Renata, haciéndola lucir como una auténtica reina.
"Damián... qué bueno eres conmigo", susurró Renata con los ojos cristalizados de la emoción, acercándose para darle un tierno beso en la mejilla.
En ese instante, una luz azul flotante parpadeó exclusivamente para los ojos de Damián sobre la cabeza de la chica:
[Objetivo: Renata Soler]
[Puntos de Atracción: +50 | Nivel Actual: 60]
[Gasto realizado: $50,000,000]
[Multiplicador x100 Activado...]
[Transferencia recibida: +$5,000,000,000.00. Saldo actual: $5,000,000,000.00]

¡Cinco mil millones de dólares! Damián guardó su teléfono con absoluta serenidad. Bruno y Valeria creían que lo habían dejado en la ruina al hacerlo gastar todo su dinero, sin saber que acababan de convertirlo en uno de los hombres más ricos del planeta.
De repente, el teléfono de Renata comenzó a sonar frenéticamente. Al contestar, su rostro cambió por completo a una expresión de profunda angustia.
"Damián... pasó algo grave en mi casa", dijo Renata agitada, levantándose. "Tengo que volver inmediatamente".
"Ve, no te preocupes", respondió Damián amablemente. "Toma las llaves del deportivo nuevo y ve con cuidado".
Renata le dio un rápido abrazo de agradecimiento y salió a toda prisa del salón.
A pocos metros de distancia, Camila Cruz observaba la escena con una mente fría y puramente calculadora. La presidenta ejecutiva del Grupo Cruz sabía algo que nadie más en esa sala conocía: la corporación familiar estaba atravesando una severa crisis de liquidez por culpa de las malas inversiones de Bruno. Necesitaban una inyección masiva de capital urgente para no quebrar.
Este hombre acaba de regalar un collar de cincuenta millones como si fuera un dulce... Él es la salvación que mi imperio necesita, pensó Camila.
Avanzó con paso firme y elegante hacia Damián, ignorando por completo a su hermano.
"Hola, soy Camila Cruz, CEO de Creatividad Ilimitada y directora del Grupo Cruz", dijo extendiendo su mano enjoyada. "¿Podemos conocernos?".
"¡Hermana!", intervino Bruno, corriendo presuroso hacia ella. "¡Él es el inútil de Damián! ¿Para qué quieres hablar con esta basura?".
Camila le lanzó a su hermano una mirada tan helada que lo hizo tragar saliva y dar un paso atrás. "Cállate, Bruno. No arruines esto".
Volviéndose hacia el joven, Camila le dedicó una sonrisa profesional. "Señor Ríos... ¿cree que podamos ir a conversar a un lugar más privado?".
"Seguro", aceptó Damián, cruzándose de brazos con una calma felina.

Ambos caminaron hacia la exclusiva sala VIP del hotel, dejando a Bruno y Valeria hirviendo en una mezcla de humillación e impotencia.
Una vez dentro de la elegante oficina privada, iluminada por paneles LED y amueblada en cuero fino, Camila se sentó frente a Damián en la mesa de juntas.
"Señor Ríos, iré directo al punto", comenzó Camila, acomodándose la chaqueta de su traje blanco. "Compró un collar de cincuenta millones y lo regaló así no más. Esa forma de gastar me dejó muy impresionada. La caja de mi empresa está un poco apretada y necesito inversión urgente. Si usted decide invertir, le garantizo un mínimo del 30% de retorno y participaciones clave".
Damián se reclinó cómodamente en el sillón de cuero, mirando el techo por un segundo antes de fijar su mirada en la hermosa ejecutiva.
"¿Inversión?", preguntó Damián con un tono pausado y burlesco. "No me interesa".
Camila parpadeó, sorprendida por la tajante negativa. "Señor Ríos, es una oportunidad corporativa única—"
Antes de que pudiera terminar la frase, Damián se levantó lentamente de su silla y se acercó a ella. Con una dominancia absoluta, extendió su mano y tocó suavemente la barbilla de la poderosa presidenta, obligándola a levantarse y sostenerle la mirada a pocos centímetros de distancia.
"Una inversión en tu empresa no me interesa...", susurró Damián con una sonrisa magnética y peligrosa. "...pero mantenerte a ti... sí podría pensarlo".
El rostro de Camila se congeló, sintiendo por primera vez en su vida que alguien tenía el control total sobre ella.
Damián acaba de poner en jaque a la mujer más poderosa de la ciudad. Con 5,000 millones de dólares en su cuenta, ¿aceptará Camila convertirse en la mujer de Damián para salvar al Grupo Cruz de la quiebra? ¿Qué hará Bruno cuando descubra que su propia hermana está bajo el dominio de su peor enemigo?
¡La toma de control corporativo estalla mañana en el Episodio 9! ¡No te lo pierdas!.



