A las afueras del concesionario, el sol de la tarde hacía brillar la pintura metalizada del majestuoso deportivo recién comprado. Damián le extendió la elegante llave inteligente a Renata.
La joven miró el control remoto en su palma y luego al vehículo, con los ojos abiertos de par en par.
"¿De... de verdad es para mí?", preguntó Renata, con la voz entrecortada por la emoción y la incredulidad. "¡Dios mío! Te acabas de gastar medio millón de dólares en mí... ¡Apenas nos conocemos!".
Damián le dedicó una sonrisa serena. "Si te lo doy, te lo quedas. En mi mundo, las promesas se cumplen".
En ese instante, una suave vibración recorrió la mano de Damián. En la pantalla de su teléfono, invisible para Renata, la interfaz holográfica azul del Sistema volvió a encenderse con un resplandor deslumbrante:
[Gasto realizado en Renata Soler: $500,000]
[Multiplicador x100 Activado]
[Depósito bancario confirmado: +$50,000,000.00]
[Saldo Actual: $50,000,000.00]

¡Cincuenta millones de dólares! Damián sintió una descarga de adrenalina pura. Cada centavo invertido en Renata regresaba multiplicado de forma exponencial. Justo cuando guardaba su teléfono, una notificación de prensa financiera apareció en su pantalla: "Hoy a las 3:00 PM: Subasta Prime de Alta Joyería. Objeto estrella: El legendario collar 'Corazón del Océano'. Puja inicial estimada en decenas de millones".
Damián miró a Renata. "Si gasto millones en esta subasta...", pensó para sí mismo, "...el Sistema me repondrá cientos de millones".
"Renata", dijo Damián, señalando el auto. "Subamos. Vamos a la Subasta Prime".
Veinte minutos después, la pareja llegó al imponente Gran Hotel Solaria, donde las puertas de cristal del salón principal estaban custodiadas por cordones de terciopelo rojo y guardias de seguridad con trajes oscuros. Un gran cartel dorado a la entrada advertía: Solo Invitados VIP - Verificación de Fondos Obligatoria.
Damián, vistiendo aún su chaqueta de cuero, caminó junto a Renata hacia la entrada. Sin embargo, antes de cruzar el cordón, un guardia de seguridad robusto se interpuso bruscamente.
"¿A dónde crees que vas?", dijo el guardia con desdén, mirando a Damián de arriba a abajo. "Deja las entregas en la puerta de servicio. ¿Acaso no ves el letrero? Aquí se celebra la subasta más exclusiva de la ciudad. La puja mínima para ingresar requiere una verificación de fondos de 30 millones de dólares. Lárgate antes de que te saque".
"No soy repartidor", respondió Damián con frialdad. "Vengo a participar en la subasta".
El guardia soltó una carcajada burlona. "¡¿Tú?! ¿30 millones? ¿A quién pretendes engañar con esa facha?".
"¡Por fin alguien pone en su lugar a este muerto de hambre!", resonó una voz chillona a sus espaldas.
Damián y Renata se giraron. Caminando con elegancia exagerada venían Bruno y Valeria. Bruno lucía un ostentoso traje de color rosa pastel con detalles de seda, mientras que Valeria vestía un conjunto de diseñador a juego, sosteniéndose del brazo de su esposo con aire de superioridad.

"Damián, de verdad no te cansas de hacer el ridículo, ¿verdad?", se burló Valeria, acomodándose el cabello. "A donde sea que voy, ahí estás tú persiguiéndome. ¿Aún no superas que prefiriera a un hombre de verdad?".
"Es un arrastrado, cariño", añadió Bruno con una sonrisa maliciosa. "Hace rato en el concesionario se gastó los últimos ahorros de sus padres solo para aparentar. Qué patético. Y ahora viene aquí a pretender que tiene 30 millones para entrar a una subasta de élite".
Bruno miró a Renata, tratando de deslumbrarla con su estatus. "Oye, guapa. Si quieres joyas de verdad, vente conmigo. Yo te las compro. Porque con este perdedor, te quedarás en la calle".
Renata se abrazó firmemente al brazo de Damián y miró a Bruno con una sonrisa despectiva. "Lo que yo quiera, me lo compra Damián. Guarde su dinero para usted, señor".
El rostro de Bruno se contorsionó de ira al ser rechazado. "¡¿Ah, sí?! ¡A ver si es cierto! Para poner un pie en este salón exigen tener 30 millones de dólares en la cuenta. Si tú, pedazo de basura, logras comprobar que tienes 30 millones en esa tarjeta...", Bruno se inclinó hacia adelante, cara a cara con Damián, "...¡me arrodillo aquí mismo y te pido disculpas delante de todos!".
"¿Y si no los tengo?", preguntó Damián con calma.
"¡Si no los tienes, te rompo las piernas a golpes y te dejo arrastrándote en el piso!", amenazó Bruno, con los ojos inyectados en furia. "¿Aceptas o te da miedo?".
"Llama al personal con la terminal de verificación", respondió Damián sin dudarlo un segundo.
Valeria soltó una risita malvada. "Damián, cuando lleguen a verificar, a ver cómo sales de esta. Mejor ve buscando una silla de ruedas".
Una empleada de la subasta se acercó rápidamente con un escáner financiero bancario de alta seguridad. "Señor, ¿solicitó verificación de saldo VIP?".
"Sí", dijo Damián, sacando su tarjeta de plástico.
La empleada tomó la tarjeta y la deslizó por la ranura. Bruno y Valeria sonreían victoriosos, esperando escuchar el pitido de error y ver a los guardias golpear a Damián.
El dispositivo parpadeó. Un segundo de tensión helada recorrió el vestíbulo.
De repente, la pantalla de la terminal se iluminó en verde brillante y emitió un tono dorado de confirmación reservado exclusivamente para los multimillonarios de la ciudad.
La empleada contuvo el aliento, mirando los dígitos en la pantalla digital con reverencia. Hizo una profunda inclinación hacia Damián.
"Señor... su saldo es más que suficiente. Tiene acceso VIP ilimitado a la subasta. Bienvenido".
Bruno y Valeria se quedaron completamente paralizados, con los ojos desencajados y la boca abierta en un gesto de pánico absoluto.
"¡¿Qué?! ¡Eso es imposible! ¡Es IMPOSIBLE!", gritó Bruno, perdiendo el control.
Damián guardó su tarjeta en el bolsillo, miró a Bruno a los ojos y sonrió fríamente.
"Dijiste que te arrodillarías, ¿no?".
Damián acaba de demostrar que tiene más de 30 millones de dólares, dejando a Bruno y Valeria atrapados en su propia apuesta. ¿Se arrodillará Bruno o intentará escapar? ¿Cuánto dinero gastará Damián en la subasta para multiplicar su fortuna a miles de millones?
¡La humillación en la subasta estalla mañana en el Episodio 7! ¡No te lo pierdas!.



